jueves, 28 de mayo de 2009

LA CIVILIZACIÓN SUMERIA


En Mesopotamia, región del Cercano Oriente ubicada entre los ríos Éufrates y Tigris, surgió la primera civilización de la historia: la de los sumerios. Esta civilización, igual como ocurriría después en Egipto, India y China, se desarrolló en torno a ríos cuyas aguas se utilizaban para regar amplias planicies, permitiendo una agricultura de alto rendimiento, especialmente de cereales, que generaba grandes excedentes alimenticios.

En el sur de Mesopotamia se localizaron las ciudades sumerias, tales como Ur, Uruk, Kish, Lagash y Umma. En cuanto a la organización política, cada ciudad constituía un Estado, tenía su propio gobierno, leyes y ejército. La autoridad máxima era un rey que ejercía el poder en representación de los dioses y que también controlaba las tierras de cultivo de los alrededores y sus habitantes.

Las ciudades eran amuralladas, con calles estrechas, casas de ladrillo de adobe, plazas, mercados, escuelas, etc. En un lugar central se ubicaba el monumental templo o zigurat, dedicado al dios principal de la ciudad.


El templo no era solo un centro religioso; era también la sede del gobierno y el principal centro económico controlado por la autoridad. Contaba con innumerables funcionarios, comerciantes, artesanos, sirvientes y esclavos, ya que allí funcionaban talleres artesanales, se almacenaban y distribuían alimentos y otros productos, se cobraban los impuestos, se hacían préstamos, se controlaba parte del comercio que se realizaba principalmente a través del río Éufrates y se administraban los extensos territorios que le pertenecían en los campos de los alrededores.

Con respecto a la organización social, la sociedad sumeria era jerárquica y estratificada, al igual que las de todas las civilizaciones. En la cúspide de la pirámide social se encontraba el rey, a quien seguía en importancia una elite de sacerdotes, jefes militares y funcionarios de alto nivel. A continuación se ubicaban los comerciantes, funcionarios menores, artesanos especializados y, luego, los campesinos y artesanos.

El nivel más bajo de la sociedad correspondía a los esclavos. Generalmente se trataba de prisioneros de guerra, aunque podían convertirse en esclavos quienes eran condenados a esa condición por una disposición judicial o por deudas.

En la religión, los sumerios eran politeístas; creían en numerosos dioses inmortales y muy poderosos, que controlaban el universo de acuerdo a ciertas leyes. Eran representados con forma humana. Existía una jerarquía de dioses, siendo los cuatro principales An, el dios del cielo; Ki, la diosa de la tierra; Enlil, el dios del aire; y Enki, el dios del agua. De gran importancia también eran los dioses y diosas protectores o patronos de una determinada ciudad, a quienes se dedicaban los grandes templos. Según la creencia sumeria, cuando los seres humanos morían, sus espíritus descendían al mundo inferior, donde la vida era más lamentable que la de este mundo.

Los sumerios alcanzaron un gran desarrollo cultural. La centralizada organización de los sumerios requería de un complejo sistema de contabilidad que dio paso a la invención de la escritura. La escritura cuneiforme, llamada así por la forma de cuña que tenían sus casi 700 signos, fue la primera escritura de la humanidad. Era muy compleja, lo que hacía de los escribas personas destacadas en la sociedad. Aunque nació de la necesidad de llevar cuentas, permitió registrar leyes, el saber científico y desarrollar la literatura.

Los sumerios también destacaron en el área de la astronomía y la matemática: descubrieron cinco planetas, elaboraron un calendario lunar de 12 meses dividido en semanas de 7 días y utilizaron un sistema matemático sexagesimal (basado en el número 60) para medir las circunferencias y dividir las horas y minutos. Inventaron complejos sistemas de regadío y construyeron embalses para disponer de agua durante todo el año.

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